Nacida en Buenos Aires y marplatense por adopción, se estableció posteriormente en San
Carlos de Bariloche, en la Patagonia argentina. Su obra se inscribe dentro del lenguaje de
la pintura naïf y se caracteriza por una mirada sensible, imaginativa y poética sobre la
naturaleza, la espiritualidad y el mundo simbólico.
Desde los inicios de su trayectoria ha desarrollado un lenguaje pictórico propio, nutrido
por sus vivencias tanto en las tradicionales estancias de la campaña bonaerense, con su
cultura ecuestre y sus horizontes abiertos, como en las grandes ciudades y paisajes
naturales que recorrió en América, África, Europa y Asia, particularmente en la India,
cuyas experiencias dejaron en ella una profunda impresión. Sus composiciones, de intensa
riqueza cromática y formas deliberadamente simplificadas, reúnen paisajes, animales, con
especial arraigo en lo ecuestre, escenas simbólicas y figuras espirituales que conviven en
un universo visual sereno y contemplativo. En este universo pictórico, la naturaleza es
reinterpretada a través de una mirada onírica que privilegia el color, la emoción y la
atmósfera por sobre la representación literal del paisaje.
Radicada en Bariloche desde la década de 1990, ha participado en numerosas
exposiciones colectivas e individuales tanto en la Patagonia como en la ciudad de Buenos
Aires. Su obra se vincula con la tradición de la pintura naïf latinoamericana y ha sido
presentada en salones y bienales dedicados a este lenguaje artístico.
A lo largo de su trayectoria ha expuesto en instituciones culturales, galerías de arte,
centros municipales y espacios culturales patagónicos, participando también en muestras
colectivas junto a otros artistas de la región.
Paralelamente a su producción artística desarrolló una importante actividad docente,
dirigiendo talleres de pintura naïf y pintura decorativa en San Carlos de Bariloche.
Diversos artistas de la región se formaron en su taller y participaron posteriormente en
exposiciones colectivas vinculadas a su espacio de enseñanza.
En sus pinturas aparecen ángeles, animales, árboles, paisajes nocturnos, escenas
espirituales y elementos de distintas tradiciones culturales, integrados en composiciones
de atmósfera tranquila y contemplativa. El color intenso, la simplicidad formal y el clima
poético constituyen rasgos centrales de su lenguaje pictórico.
Su obra forma parte del circuito de la pintura naïf argentina y ha sido presentada en
diferentes salones y exposiciones dedicadas a este lenguaje artístico. Asimismo, varias de
sus pinturas han sido utilizadas para ilustrar portadas de libros y publicaciones literarias
destacando la portada del laureado La Lupa de Nelson Villegas (Editorial Dunken), así
como El camino de las estrellas, obra cumbre de María Esther Irigoyen, entre otras
publicaciones.